DECÁLOGO PARA CONSTRUIR TU PROPIA VIVIENDA Y NO MORIR EN EL INTENTO

En los últimos meses, están llegando clientes al estudio que han acabado valorando la idea de construir su propia casa como posible alternativa a la compra de una vivienda ya construida. En general, el autopromotor se decide a construir bien porque ya tiene un terreno en propiedad, porque le gusta una zona en particular y ahí no encuentra lo que busca o porque las viviendas ya construidas no satisfacen sus necesidades.

Hoy en día la mentalidad ha cambiado,  atrás quedan esos tiempos pre-crisis en el que los bancos daban créditos sin límites para pagar casas desproporcionadas. Las familias han cambiado sus necesidades y prioridades y con ello los espacios donde vivimos. Ahora la mayoría de nuestros clientes buscan viviendas de 100 a 150 m2 y ese punto de partida no responde a un criterio económico. El tipo de cliente que llega a nuestro estudio es un cliente consciente, que busca una vivienda que requiera poco mantenimiento y sea eficiente energéticamente.

En la entrada de hoy vamos a exponer algunos principios a tener en cuenta a la hora de construir vuestra propia casa.

1# Analiza las ventajas y desventajas de la autopromoción.

Seamos sinceros, la aventura de comprar un terreno y construir una casa es una aventura en la que no todos estaréis dispuestos a embarcaros. Hay muchas dudas, miedos e incertidumbre y para la autopromoción se necesita una gran dosis de motivación y energía para emprender un proyecto que suele durar una media de dos años en ver la luz.

La búsqueda del terreno adecuado, del arquitecto, del constructor, lidiar con ayuntamientos y normativas hace que muchas veces nos replanteemos la decisión de diseñar nuestra propia vivienda y optemos por la vía más fácil y rápida de comprar una de las muchas viviendas que hay en el mercado.

La total libertad en el diseño y la  posibilidad de adaptarse al presupuesto son las mayores ventajas de la autopromoción. Frente al tiempo. Todo el proceso será más enriquecedor, pero también más lento.

2# Conviértete activamente en Autopromotor.

Es decir, implícate. Todo este proceso requiere de una implicación activa por parte del cliente.

Es necesario tomar muchas decisiones a lo largo del proceso y deberás estar concienciado de que será necesaria tu participación activa a lo largo de todo el desarrollo. Conocerás a la perfección tu futuro hogar, desde los cimientos a los acabados.

3# Contacta con un arquitecto.

Hoy en día es posible construir casi en cualquier terreno, pero los costes de construcción pueden variar si el terreno no es adecuado. La normativa de la parcela, la orientación y los accesos también son criterios a valorar para la elección de un terreno, para saber si es apto para albergar tus necesidades programáticas.

Por ello es recomendable que contactes antes con un arquitecto para que te de una primera valoración del terreno y de los costes que implicaría la construcción de la vivienda. Esa información previa, aunque esté basada en baremos, te va a permitir iniciar las conversaciones con los bancos en el caso de necesitar hipoteca.

4# Elabora un programa de necesidades.

Antes de comenzar la aventura párate. Piensa. ¿Cuántas habitaciones vas a necesitar? ¿Cómo vives? ¿Qué horarios tienes? ¿Cómo te ves en el futuro? ¿Cómo funciona la cocina en relación al resto de la casa, es un lugar de reunión? ¿Necesitas garaje? ¿Espacio de almacenamiento? ¿Qué presupuesto tienes disponible? ¿Necesitarás financiación?

Tienes  que tener muy claro qué es lo que quieres, cómo necesitas que sea tu casa. Anótalo todo. Las posibilidades son ilimitadas.

5# Contacta con diferentes bancos.

Si no necesitas financiación, felicidades, te vas a ahorrar un importante coste. Si no, tendrás que pedir lo que se denomina un «crédito promotor».

La duda más recurrente  entre  nuestros clientes es la de cómo sabe el banco cuánto dinero darnos si aún no hemos construido la vivienda. La primera pre-valorización de la hipoteca se hará antes de gastar ni un euro. El arquitecto te facilitará una aproximación del coste total y con eso podrás iniciar las conversaciones con las diferentes entidades bancarias.

A diferencia de un crédito normal en el que tendrías a tu disposición el importe integro del crédito, en el caso del crédito para la autopromoción el banco irá gestionando a lo largo del proceso de construcción en base a certificaciones de obra construida.

6# Compra el terreno.

Ya tienes claras varias cosas.

Tienes un sueño, tienes un programa de necesidades claro, tienes un presupuesto total basado en el dinero del que dispones y el dinero que te deja el banco. Es el momento de comprar el terreno. Normalmente al terreno se destina un 30 o 40% del presupuesto total, aunque depende de muchos parámetros.

Es importante que tomes decisiones y sepas qué quieres priorizar. Y esta es una decisión muy personal. Hay clientes que prefieren pagar más por un terreno con unas buenas vistas, o más cerca de la ciudad y reducir el tamaño de la vivienda, o al contrario.

7# Colabora en el proyecto.

 Toca proyectar.

Tienes que trasladar tus ideas y estilo de vida al arquitecto para que a partir de ahí y teniendo en cuenta la normativa urbanística y las condiciones del solar se puedan ir haciendo propuestas y modificándolas.

A partir de ahí empieza un proceso de reuniones constantes en las que se revisa y se define la que será tu casa. Este proceso de reuniones y de la posterior elaboración del proyecto dura aproximadamente 6 meses.

Un buen análisis en esta fase de diseño de la orientación de la vivienda, los aislamientos, , las características de las ventanas… influye en el confort de la vivienda. Esto no incrementará en exceso el coste de la vivienda y supondrá un ahorro importante durante su uso.

Tenemos que recalcar en este punto la importancia de que el proyecto quede completamente definido, hasta en el más mínimo detalle, para evitar modificaciones durante la obra, lo que alargaría plazos y presupuestos.

8# Busca un constructor.

Mucha gente (erróneamente en nuestra opinión) acude al constructor antes que al arquitecto.

El constructor y el arquitecto son dos agentes indispensables del proceso de edificación pero en nuestra opinión y para garantizar los intereses de los clientes, es preferible que el arquitecto no vaya de la mano del constructor o a la inversa.

La elección del constructor es clave para el transcurso de la obra y es importante que el cliente se implique en este punto solicitando varios presupuestos a diferentes constructores. Una vez sopesados los diferentes presupuestos, es importante firmar un contrato con plazos y penalizaciones con el constructor para proteger al cliente.

9# Solicita los permisos y licencias correspondientes.

Veamos, ya tienes el terreno y el proyecto finalizado y visado por el colegio de arquitectos. Es el momento de pedir la licencia de obras en el ayuntamiento.

El tiempo hasta la concesión de licencia varía dependiendo del ayuntamiento pero lo normal es contar con que requiera de unos 2 meses. Para agilizar el proceso se puede presentar el proyecto por partes. Primero el Proyecto Básico de Ejecución que servirá para iniciar los trámites de licencia y una segunda parte más detallada o Proyecto de Ejecución que sirve para empezar a construir.

10# Empezar la obra

Una vez emitida la licencia de obras por fin llega el momento de construir la casa. Esto puede durar, siempre teniendo en cuenta la complejidad y la dimensión del proyecto, alrededor de un año.

Como ves la autopromoción es un proceso complejo, pero en el que nuestra profesión como arquitectos cobra todo el sentido. Acompañar a alguien que quiere construir su propio hogar desde la primera visita al terreno hasta que se termina con la decoración es apasionante.

Sabemos que la entrada de hoy es diferente y que cada punto del decálogo daría para un post. Nuestra intención era responder a las cuestiones que más se plantean en el estudio… y nos vamos con la sensación de habernos dejado muchas cosas en el tintero, por ejemplo la respuesta a la pregunta del millón…

… ¿Qué es más barato, comprar o construir una casa? Lo analizaremos en otra entrada.

Los Clientes En El Diván. Tres Historias Breves

“No rechaces tus sueños. ¿Sin ilusión el mundo qué sería?”

Ramón de Campoamor

En verano uno puede pararse y pensar. No hay ruido, los aparcamientos están vacíos. La vida es apacible, hay tiempo para observar, leer, nadar y pasear. Menos en el estudio. Con la mente puesta en las ansiadas vacaciones que casi rozaba varios clientes decidieron «complicar» el mes de julio y recordarme que construimos sueños y que mi aire acondicionado consigue mantener frescas mis ideas.

El timbre me sorprende terminando el siempre apasionante certificado energético y doy gracias por poder posponer la diversión.

Cliente 1. La inglesa bioclimática.

Doy la bienvenida a una mujer de unos 50 años a la que su acento me lleva a querer preguntarle por el Brexit. Cuestiones políticas a un lado, es una señora inglesa de mediana edad preocupada por la arquitectura bioclimática y las nuevas técnicas de prefabricación que sueña con poder disfrutar del sol en “su patio particular”.

Me cuenta el programa: zona de estar, cocina, comedor, habitación principal, habitaciones con servicios compartidos para sus dos hijos, una habitación extra para invitados y por supuesto una piscina. La ubicación es una gran parcela en un núcleo urbano.

La solución que le planteamos conjuga sus demandas con algunas apuestas personales para crear un auténtico oasis en la ciudad.  No utilizar un único patio, sino configurar la vivienda mediante un sistema flexible con estructura de madera, e ir maclándola a través de llenos y vacíos que permitan introducir naturaleza, vistas, aire y sol en cada estancia. Consiguiendo así recuperar el carácter climático y socializador de los patios andaluces o las riads marroquís.

Así mismo dejamos un hueco en el corazón de la vivienda para que todo se organice alrededor de éste. Un gran patio con el agua como elemento principal, un impluvium para una domus de nuestro tiempo. Toda la casa se vuelca hacia este patio que proporciona, privacidad, iluminación, ventilación, contacto permanente con el exterior, regulación climática natural y crea un espacio de encuentro y recreo.

La vivienda cuenta con paredes transparentes que se abren hacia los patios de diferentes tamaños. En esta vivienda todo se contempla. La rapidez en la ejecución, la orientación, la sostenibilidad y los costes de mantenimiento. Incluso las plantas fueron elegidas para vivir con el menor cuidado posible.

Cliente 1

Cliente 2. La mujer mandona.

Un adorable matrimonio sexagenario llega al estudio a toda prisa. Tras una breve presentación (sospecho que con intención de rebaja en los honorarios) el señor comienza un discurso de cómo sería su vivienda soñada.

Una distribución abierta al exterior para disfrutar del carácter semiboscoso de la parcela en la que han pensado construir su segunda residencia. Necesitan una gran suite, dos habitaciones para cuando les visiten sus hijos y un salón-comedor-cocina con chimenea.

El escenario pinta muy bonito y yo me voy haciendo mis croquis mentales tras visitar la parcela.  Les preparo un primer encaje para aprovechar al máximo las vistas, la orientación y disfrutar del entorno.  Varias visitas y retoques después no conseguimos ajustar la propuesta. Un día el salón debía de ser la estancia principal y al siguiente casi debía desaparecer, todo ello mientras la señora se mantenía en un segundo plano.

En la cuarta visita al estudio se nos presenta un giro inesperado.  La señora afianza su posición y releva a su marido en la negociación al sacar de su bolso, situado sobre sus rodillas y al que custodiaba con ambas manos desde que se había sentado, un dibujo de libreta a cuadros (a razón de cuadrado por metro) con la distribución de la vivienda. En el dibujo había ido apilando espacios, ordenados por un enorme pasillo que comunicaba las estancias. Eso es lo que ella quería. Una distribución parecida a la que tenía su amiga “Paquita la del pueblo” que se había reformado su casa hace poco y bien contenta que estaba.

Por lo que no hay más que añadir.  Con la bendición del marido (otrora portavoz familiar) me dispuse poco más que a pasar a limpio aquel almacén de puertas, como diría Santiago de Molina, a esa casa-pasillo, porque como se suele decir el cliente siempre tiene razón.

Sin embargo no nos atrevemos a compartirlo en este blog y os dejamos uno de los croquis iniciales.

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 Cliente 3. La joven pareja.

Una pareja aparece en el estudio con muchas dudas pero la firme decisión de empezar una vida en común. Para ello charlamos de todo un poco hasta que consigo entrever cómo es su día a día, a que se dedican y cómo imaginan su futuro profesional y personal. En cierta forma tenemos que reconocer que las primeras visitas con un cliente tienen más de psicoanálisis que de la arquitectura propiamente dicha.

Cuentan con una parcela para cumplir sus sueños ubicada en una calle de un núcleo urbano con viviendas unifamiliares entre medianeras. Aquí se nos plantea el primer problema la parcela a pesar de contar con una gran superficie de fachada tiene grandes descuadres en las medianeras. Además la joven pareja no encaja una distribución convencional y quieren reducir a la mínima expresión los espacios distribuidores en la vivienda. Se plantea la introducción de una escalera monumental como elemento arquitectónico que organiza y distribuya la planta.

La escalera, en boca de Vicenio Samozzi, representa para el edificio lo mismo que las arterias y las venas para el cuerpo humano, igual que estas llevan la sangre a todos los órganos, aquellas son imprescindibles para la comunicación otorgándole una dimensión temporal al acto de recorrerlas.

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Menos mal que llega agosto, el mes de desconexión por excelencia, porque después de haber utilizado tanto la imaginación para la entrada de hoy necesito algo de relax para retomar las historias, tanto reales como ficticias, del estudio y para seguir así construyendo sueños. Os recordamos que cualquier parecido con la realidad es pura casualidad. Nos vemos en el diván.

El Cliente

En la Escuela de Arquitectura nos tienen unos cuantos añitos estudiando para después soltarnos al mundo real listos para «construir sueños». Pero al cliente, ¿quién le prepara? Porque estaremos de acuerdo en que hacerse una casa es una auténtica aventura. Hay que ser conscientes de la responsabilidad que eso conlleva.

La primera condición para que un encargo se transforme primero en un buen proyecto y después en una gran obra, es una buena relación cliente-arquitecto; porque el arquitecto está en manos del cliente. Es una colaboración entre ambos, al 50 por ciento, en la que tiene que existir un grado mutuo de confianza y respeto que haga posible la dignidad del resultado final.

El papel del arquitecto se haya entre engranajes cada vez más complejos y hace depender sulabor de una especial forma de diálogo. Para Stern, «el diálogo entre cliente y arquitecto es tan íntimo como cualquier otra conversación que puedas tener, porque cuando hablas sobre construir una casa, hablas sobre sueños».

Es mi labor como arquitecto impulsar a mis clientes a comunicar sus deseos o sueños que tienen sobre su nueva casa. No sólo manifestar si necesitan espacio para dos coches, o quieren dos o tres baños. Eso forma parte del programa funcional, pero eso no son sueños. Si bien es cierto que cuesta conseguir esa intimidad casi de psicólogo para que alguien te confíe sus sueños e ilusiones, no hacerlo supone asumir el riesgo de decidir yo. Y yo no debo inventarme su forma de vivir, ni los clientes deben vivir en mis sueños.

El arquitecto debe saber escuchar, ordenar el programa de necesidades y separar lo esencial de lo accesorio. Y preguntar, preguntar mucho; porque proyectar es anticiparse. Y precisamente la magia de proyectar radica en ocupar todas las posiciones, imaginar todas las vidas posibles, soñar con lo que se queda fuera y que esa misma vida se encargará de hacer sin preguntar. Porque proyectar supone también anticiparse a lo imprevisto.

Proyectar es dar respuesta a las situaciones que se sucederán a lo largo de las “vidas” de los espacios que se crean. Todas y cada una de esas situaciones, incluso las más improbables, las hemos de tener en cuenta y todas nuestras acciones deben ser una clara réplica a las mismas. Nada debe quedar al azar, aquí no sirve improvisar.

Cada proyecto para cada cliente nos da diferentes y variadas posibilidades de habitar. En arquitectura no hay reglas fijas. Pero se necesita tiempo. Para que un proyecto se convierta en un auténtico hogar, el principal requisito es que tanto el cliente como el arquitecto tengan tiempo para dedicárselo. Tiempo para aprender a comunicarse. Depende de cómo sea la casa ideal del cliente, podrá habitarla de una forma u otra, por ello es tan importante tomarse muy en serio la idea de proyectar una casa. Para entender este punto es fundamental rescatar las palabras de Heidegger, “no habitamos lo que, primero, hayamos construido sino que, al revés, construimos porque habitamos. Habitar es nuestro modo de ser en tanto humanos, nuestra manera de ser y estar en el mundo. Y construimos en tanto que habitamos”.

Si habéis llegado hasta aquí y queréis saber más de la aventura que supone construir tu propia casa, te animamos a seguirnos en las próximas entradas en las que analizaremos diferentes maneras de habitar, compartiendo los diferentes sueños de nuestros clientes.

Habitar Una Escalera

«Ninguna casa debería estar nunca sobre una colina ni sobre nada. Debería ser de la colina. Perteneciente a ella. Colina y casa deberían vivir juntas, cada una feliz de la otra.”
Frank Lloyd Wright

El otro día nos encontramos ante la disyuntiva de empezar el diseño de una vivienda sobre un terreno con una fuerte pendiente. La arquitectura convencional trataría de solventar el problema adaptando el entorno y «allanándolo». Otra alternativa menos agresiva es elevar la casa sobre pilares para así sortear el desnivel y realizar la tradicional planta llana.

Colina y casa… ¿Y si la casa aspira a tomar la forma del emplazamiento, siendo así el cliente y la vivienda quienes se adapten al entorno?

Como os prometimos hace unas semana hemos seguido reflexionando sobre las escaleras, sobre «la proposición de un ritmo», una sucesión de escalones que sirve para subir y bajar los pisos de un edificio. Pero como vimos una escalera es mucho más. La escalera ha logrado transcender su función para convertirse en un objeto con una fuerte carga simbólica. Audry Hepburn de rojo casi levita mientras desciende y Rocky Balboa las sube consiguiendo superarse a sí mismo.

Si salimos del cine y volvemos a la arquitectura, generalmente las escaleras se entienden como un espacio de tránsito, un espacio que no habitamos. Pero, ¿se puede vivir dentro de una escalera?, ¿Cómo se habita una escalera?

Hoy comparto con vosotros una vivienda experimental como resultado final de nuestras divagaciones sobre escaleras y adaptación de la arquitectura al lugar.  Insertada en un paisaje privilegiado, toda la casa se adapta a la pendiente del lugar. Aquí en ritmo propuesto responde al usuario y al entorno mediante unas escaleras que nacen del terreno y que parecen derramarse por él, acompañándolo.

SECC

Existen  en su recorrido ”zonas de confort”. Espacios en los que se habita la casa-escalera cuyos peldaños forman los espacios de la vivienda, mediante un juego de zonas visibles e invisibles.

planta

En este experimento le escalera es tratada, no ya como un actor más dentro de la historia que encierra cada vivienda, sino como hilo conductor de la misma. Como pieza que vertebra las miles de historias que encierran las casas en las que ha sobrepasado su papel inicial de ser circulación y recorrido para convertirse en protagonista.

Los sueños con escaleras lógicas no son sueños… ¿Os atreveríais a soñar en esta casa experimental? Yo voy a seguir dejando volar la imaginación mientras tarareo el mítico tema de Led Zeppelin “Stairway to heaven”.

Manuela y Peppa Pig

Peppa Pig apareció en la vida de mi sobrina Manuela para enseñarme que hay objetos que activan nuestro subconsciente de alguna manera.  Objetos que guardan emociones.

Hoy he descubierto en la joven mirada de mi pequeña maestra que el amor a primera vista existe, así, sin más.  Un amor a una persona o a un objeto que no se sabe que existe y que justo en el momento de verlo se convierte en imprescindible. Y sientes como si el objeto te correspondiese, volviéndose incluso un amor un tanto loco,  disparatado, fascinante, necesario,…

Aute convirtió en canción esa mezcla de sentimientos en “L’amour avec toi” y Truffaut nos enseñó a conjugarlo en francés: Amour fou. Amor loco. El amor sublime, el amor-pasión, la «locura transitoria» o  incluso el «desvarío emocional», un tipo de amor apasionante, obsesivo, sugerente y que consigue hacernos sentir vivos.

Peppa Pig me hizo reflexionar sobre mi Amour Fou a los objetos, a los lugares y las personas. Mi Amour Fou por la arquitectura es pasear por las calles mirando hacia arriba o pararme en un edificio a analizar un detalle. Amor loco es ir a un restaurante y sorprenderme pensando que la lámpara es de tal diseñador o la silla sobre la que estoy sentada de tal arquitecto, o estar viendo Iron Man y que mi mente vuele a la Razor Residence de Cunningham.

Amor friki por la arquitectura es enloquecer en un viaje a Atenas pensando que la cámara no es suficiente para recoger lo que se ve y terminar parándome a dibujarlo. Enamorarme en ese mismo viaje de una puesta de sol en Santorini. Porque no todo es arquitectura y hay muchos tipos de Amor Loco.

Amour fou por un libro, por una canción que te acerca a una persona, por un olor que te transporta a un instante pasado. Amor loco por la sonrisa de un desconocido en un bar. Amor a primera vista.

Volver a ver la vida a través de los ojos de Manuela,  sorprenderme de nuevo por las pequeñas cosas de cada día. Porque L´Amour Fou está en todas partes, a veces, incluso en un peluche de Peppa Pig.

Un Viernes Noche que Sonaba a Cotidiano

Creo que todos hemos sentido esa gran ilusión que nos invade cuando compramos un boli o un rotulador nuevo, y estamos deseando pintar cualquier cosa con tal de entrenarlo.

Cualquier cosa, curiosamente entendida por el artista de la exposición que se convirtió en toda una sorpresa de viernes noche que sonaba a cotidiano.

Al menos, esa es mi idea romántica de cómo hace ya más de cuatro años Chema Mora comenzó su obra –línea a línea, trazo a trazo- una serie de retratos de nonagenarios ilustres cuya mirada parece despertar del color azulado de la tinta de un boli Bic.

Paseaba ojeando cuadro tras cuadro mientras pensaba, en un brote de “frikismo arquitectónico” buscando llevar siempre todo al plano conocido, que podríamos estar ante una especie de nueva, o neuer– para hablar con más propiedad deutsche werkbund.

Mi comparación emana de la búsqueda de esa cultura armoniosa con la que los teutones definían este movimiento; si bien, ahora en vez de  buscar mejorar los bienes producidos en cadena en una sociedad “prefabricada” buscamos dar aliento a esa creatividad que cada vez más parece cosa de unos pocos. Creatividad nacida del “instrumento” de escritura por excelencia que con más de 65 años de vida apenas ha cambiado y que de la mano de Chema ha dado vida a retratos hiperrealistas de más de un metro de altura.  Llamémoslo nueva deutsche werkbund o como se quiera, pero alabemos esta armonía que somos capaces de crear con el más sencillo de los “juguetes” y sobre todo, más que alabemos -salvemos- estos resquicios de arte que demuestran la grandeza que se puede hallar obviando, cuando haga falta, esa cadena de montaje.

Yo me tendré que conformar con rellenar los cuadros de las hojas de la moleskine mientras escucho el consejo de Norman Foster.

Los Peldaños de la Discordia

Esta mañana estaba dándole vueltas con un cliente a la escalera de su futura casa. La escalera no encaja, no hay manera. Entonces nos surgió una pregunta. ¿Qué es una escalera? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se utiliza?

Si acudimos al Diccionario de la Real Academia, que es muy socorrido. «Escalera: estructura constituida por una sucesión de escalones que sirve para subir y bajar los pisos de un edificio». Nada nuevo. ¿Entonces sólo tenemos que conseguir que sea útil?

Para Samozzi la escalera es el corazón del edificio. Lo que lo llena de vida. Y utiliza para definirla palabras como temporalidad, ritmo, pendiente, efecto óptico, sensación… ¡Cuántas cosas puede ser una escalera! En menudo jardín nos estamos metiendo.

Ambos logramos coincidir en que toda escalera es la proposición de un ritmo. Huellas y contrahuellas adaptadas al ritmo de mi cliente. ¿Qué pasa entonces si jugamos a cambiarlo? ¿Puede un arquitecto lograr, por ejemplo, que entren en silencio a tu casa sin un cartel que lo anuncie?

Entonces recordé la escalera de la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile. Se nos obliga a caminar muy lento para adecuarnos  al ritmo de los peldaños propuestos. Si no, nos resulta incómoda. Mediante el cambio de ritmo, se modifica una conducta y se construye un ámbito de silencio para el estudio.

Se me ocurrieron muchos otros ejemplos, algunos divertidos como las escaleras de la estación de metro de Odenplan en Estocolmo que premian el ejercicio físico con música de piano a cada paso. Paso, Peso, Ritmo. Arquitectura como máquina de generación de percepciones y experiencias,  en la que entran en juego todos nuestros sentidos.

Espero que mi cliente hoy no lea el Blog, o terminaré construyendo unas escaleras piano. Eso sí, prometo reflexionar más sobre, experiencias, sensaciones y escaleras antes del segundo round. Ya os contaré.

Sobre la Originalidad

Otro maldito blog sobre arquitectura. Sí. Llevo tiempo queriendo empezar esta nueva andadura, pero con muchas dudas. ¿Otro blog sobre arquitectura? ¿Tengo algo nuevo que aportar? ¿Tendrá lectores? ¿Por qué, para qué y para quién?

Este blog es innecesario. Ya hay demasiados textos, entradas, libros, revistas, videos y charlas teorizando sobre la arquitectura; y sin embargo, creo que tengo algo que aportar y decir. Aunque aún no sé muy bien qué.

Lo que sí que tengo claro es el enfoque de este nuevo Blog, que se une al nacimiento de la página web. Quiero hablar de cosas reales, e incluso a veces un poco banales.  Dar una visión optimista y curiosa de la arquitectura y de la vida. Y como este es un blog de arquitectura, hablaremos de sueños, inquietudes, de música, literatura y cine; de la profesión, de forma, de función, de arte, de decoración. De lo que queráis, pero hablaremos.

Bienvenidos al Blog de MARQSTUDIO